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La economía solidaria, en el marco de la tradición de la economía social, pretende incorporar a la gestión de la actividad económica, los valores universales que deben regir la sociedad y las relaciones entre toda la ciudadanía: equidad, justicia, fraternidad económica, solidaridad social y democracia directa. Como una nueva forma de producir, de consumir y de distribuir, se propone como una alternativa viable y sostenible para la satisfacción de las necesidades individuales y globales y aspira a consolidarse como un instrumento de transformación social.

Esta voluntad de hacer las cosas de otra manera también tiene su proyección exterior. Su finalidad pasa por la transformación social y la creación de mejores condiciones de vida. Se plantea como un modelo de economía solidaria en el que se ponga en valor la parte humana de la economía, la satisfacción de necesidades, frente al modelo hegemónico basado en la competencia, la acumulación de capital y la sobreexplotación de los recursos.

Nuestro impulso y desarrollo de acciones relacionadas con la comercialización bajo principios éticos y el respeto al medioambiente, son un medio eficaz para lograr un desarrollo sostenible.

Bienvenidos a nuestra plataforma al servicio de la Economía Social y Solidaria.

Gestión Transparente

Siendo conscientes de que la conformación de la economía social ha de basarse en principios y valores éticos, muchos ya incorporados a los procedimientos y otros en elaboración.
Consideramos que la confianza en la gestión de las organizaciones que asuman la dirección y la ejecución de actividades debe estar basada, no solamente en la confianza personal que susciten las personas encargadas, sino también y fundamentalmente en la transparencia de sus actuaciones y motivaciones.
Por lo tanto nos ha parecido adecuado, al inicio de este nuevo período, tomar la iniciativa de dotarnos de unas normas mínimas de funcionamiento y cualidad.

Responsabilidad Social
A pesar del progreso realizado desde hace 30 años en la promoción de la sostenibilidad, el desarrollo sostenible como alternativa real y asequible sigue siendo un reto. Si bien se multiplican a nivel mundial las iniciativas, aún queda recorrido para que los principios de desarrollo sostenible sean plenamente adoptados por el sector.
Para cumplir este requisito de sostenibilidad, debemos partir de una visión integrada y por tanto, sistemática, de los recursos existentes, máxime cuando proponemos alcanzar este objetivo en la importación y exportación comercial. Para garantizar nuestro presente y sobre todo, el futuro bienestar de todos, es necesario promover la idea de un compromiso del sector con la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), con la sostenibilidad ambiental y con la erradicación de la pobreza.
En estos últimos años la RSC se ha convertido en una de las herramientas de gestión más completas a disposición de las organizaciones que integre el triple balance de cuentas. Igualando los aspectos económicos, sociales y medioambientales y recordando la necesidad de integrar las consideraciones de todos los grupos de interés de una organización, se plantea como una palanca de cambio hacia una gestión sostenible, justa y solidaria.
Debemos considerar esta situación como un reto adicional: es imprescindible que cada vez más organizaciones integren los verdaderos principios de la RSC, arraigados en el Desarrollo Sostenible. El reto urgente es incidir en tres campos generalistas para que la RSC pueda traducirse en una práctica real: el medioambiente, el bienestar social de las comunidades afectadas y la transparencia económica y democrática a escala local y global.